domingo 14 de diciembre de 2008
pequeñitos todos
se me revelan
pedacitos de carne
me transmutan la piel
invisibles
se me adhieren sombras
me confunden los ojos
se me adentran como agua
se me enroscan como hiedra
perduran temerosos en el frío
de la nieve que los baña.
martes 18 de noviembre de 2008
una caída libre a saltitos
se abraza a las piernas de la noche
se hace carne en la piel
de un animal furioso
que estalla en el tacto
de una impresión suprema:
la noche.
El sexo de mi agua es una piedra
que se baña en un río
desbordado de tanto querer asir el día.
Su vientre es un manojo de hilos blancos
dentro de una muñeca de trapo
cosida en los ratos de ocio de un sastre mudo.
Ni un hueso donde apoyar el peso.
Ni un músculo que fortalecer.
Ni siquiera un pedacito de tul.
Je faisais une louche enseigne d'auberge.
— Un orage vint chasser le ciel. Au soir
L'eau des bois se perdait sur les sables vierges,
Le vent de Dieu jetait des glaçons aux mares;
Pleurant, je voyais de l'or - et ne pus boire-.
Los pechos de mi agua se encienden con el aire
engendran los hijos del viento
amamantan en cada gota el tiempo.
Sus párpados se cierran al rocío
en el lugar exacto donde se vuelve otra
en el zurcido que carga entre los muslos.
Se agiganta la tierra.
Se agiganta la noche.
Se agiganta la sed.
jueves 13 de noviembre de 2008
Deuda
canta la noche
tus arcángeles han venido a desnudarme
el filo de la luna
hará justicia
miércoles 12 de noviembre de 2008
se reflejan los hijos de la luna.
Se han quedado sin madre.
¿Son ellos?
¿Es mi desesperanza
quien derrama así las lágrimas?
¿O es mi voz que se ahoga
y en su retorcerse agita el agua?
sábado 25 de octubre de 2008
jueves 2 de octubre de 2008
Shoe size
Reducirse a un tamaño antaño anclado.
Quebrar la voz en detrimento
del flujo añejo vislumbrado
tras la eterna cadencia de un tejido
que profana el tiempo en sus herrumbres
y consuela a un pájaro cansado
de extender sus alas al amparo.
Corroerse la piel con pinturitas.
Dibujar palomas mensajeras
derrotadas por el peso de un código indescifrable
sellado entre las piernas
de una niña que llora
bajo el agua de un árbol
la sinrazón del miedo,
la certeza del silencio,
la magnitud de un mar
estacionado en su barco,
la tragedia de una herida
que busca desesperada un padre,
el ritmo de un reloj
desenfrenado y mudo,
la ligereza del cielo
en las noches de verano
cuando la luna brilla
en la claridad de un reino
que excede los sueños
de una niña que llora
la estatura de su pie
la textura de su voz
en disonancia absoluta
con el único atajo,
que sabe,
la llevará a casa.
